Comercio, inversión y defensa, beneficiados por lazos de De La Espriella con Israel y EE.UU.
Experta advierte que aunque hay mucho que ganar, también está en riesgo la autonomía del país ante los intereses de estos países.
A partir del 7 de agosto, las relaciones con Estados Unidos e Israel volverán a su cauce normal, después de lo que fue el periodo de cuatro años de Gustavo Petro, donde se vivieron tensiones con estas dos naciones.
Repasemos un poco lo que pasó con este gobierno.
Con Israel, las relaciones diplomáticas se suspendieron en 2024, en rechazo por la ofensiva que lanzó sobre Gaza, que ha dejado más de 73 mil muertos desde octubre de 2023.
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Petro suspendió la compra de armamento a Israel y la exportación de carbón hacia ese país.
Por otra parte, con Estados Unidos se sabía que la relación iba a ser complicada por lo que representan Petro y Trump. Sin embargo, el primer choque tuvo lugar en enero del año pasado porque el mandatario colombiano negó que un avión con deportados aterrizara en el país.
Petro explicó que era porque venían esposados y propuso que la Fuerza Aérea los trajera con "dignidad", lo que terminó sucediendo. No obstante, los cruces con Trump empezaron, principalmente con las afirmaciones de que Petro era el "jefe" del narcotráfico en Colombia.
La administración estadounidense incluyó a Petro, Verónica Alcocer, Nicolás Petro y al ministro del Interior, Armando Benedetti, en la Lista OFAC.

Las relaciones nunca se rompieron, pero vivieron su momento más crítico en años. Empero, una llamada entre los mandatarios y una visita de Petro a Washington en febrero de este año calmó los ánimos.
Pero esto no se tradujo en que Petro y sus cercanos salieran de la Lista OFAC, y mucho menos en la reducción de aranceles, que esta semana subieron al 12,5%.
¿Qué beneficios trae el cambio en estas relaciones?
En diálogo con Zona Cero, la profesional en Negocios y Finanzas Internacionales, Angélica Jiménez Chávez, directora del programa de Comercio y Negocios Internacionales de la Universidad Simón Bolívar, destacó que los principales beneficiados con este cambio serían el comercio, la inversión y la cooperación en tecnología, agricultura e innovación.
"El acercamiento puede ofrecer estabilidad, inversión y cooperación", resaltó Jiménez, sin embargo, apuntó que no se puede renunciar a la soberanía.
"El peligro aparece si su precio es renunciar a nuestra soberanía, debilitar la defensa de los derechos humanos o abandonar una política exterior diversificada. Colombia necesita buenas relaciones con Estados Unidos e Israel, pero también debe conservar la libertad de cuestionarlos cuando sus actuaciones contradigan los principios que decimos defender. Tener aliados es conveniente; alinearnos sin condiciones, no", expresó.
Señaló que el rechazo a las violaciones al derecho internacional humanitario no se puede negociar.
Escudo de las Américas
Con la recuperación de las relaciones con Estados Unidos, Colombia ingresará a la iniciativa del Escudo de las Américas, que coordina capacidades militares, policiales y de inteligencia para combatir el narcotráfico y otras organizaciones criminales transnacionales.
Jiménez expresó que "suena prometedor", pero "todavía no conocemos con claridad qué obligaciones económicas, jurídicas y operativas asumiría Colombia".
Recordó que el país ya tuvo una amplía cooperación con Estados Unidos con el Plan Colombia, lo que se tradujo en más capacidades para la Fuerza Pública, pero también dejó costos económicos, ambientales y humanos.

Brooking Institution, entre 2000 y 2008, presentó el estudio 'Plan Colombia: un análisis de su eficacia y sus costos', en donde se conoció que el país destinó cerca del 1,1% de su PIB para la guerra contra las drogas.
Además, en 2018 la Oficina de Rendición de Cuentas de Estados Unidos reveló que no se realizó un trabajo tan eficaz: uno de los estudios expuso que era necesario fumigar 33 hectáreas para conseguir la reducción neta de una.
Por otra parte, una investigación publicada en el Journal of Health Economics relacionó una mayor exposición a las fumigaciones con más consultas por problemas respiratorios y dermatológicos, y con un aumento de abortos espontáneos.
"Hay que entender que Estados Unidos también defiende sus propios intereses y que sus prioridades no siempre coinciden con las nuestras (...) Podría profundizar la militarización, comprometer recursos públicos, afectar nuevamente a las comunidades y reducir nuestra capacidad para decidir con autonomía".
Pero, añadió, el acceso a inteligencia, tecnología y capacitación para perseguir el lavado de activos, el tráfico de armas y las redes criminales internacionales es clave para el país.
Relaciones con países que no son de derecha
Desde la designación del canciller Omar Bula se envió un mensaje claro sobre los países que no son de la misma línea de derecha: "relaciones pragmáticas".
¿Cómo se puede entender esto? "Mantener una relación es una decisión sensata: las relaciones internacionales no deberían depender de simpatías personales ni cambiar cada cuatro años, según quién llegue a la Presidencia. Los países no son amigos por pensar igual, cooperan porque tienen intereses comunes y también diferencias que deben saber manejar".
Para la magíster en internacionalización, no solo hay que mantener las relaciones con los vecinos latinoamericanos, sino que también se debe dar con Europa, Asia, África y Medio Oriente.
"En el comercio, la inversión, la seguridad, el ambiente y la migración intervienen países con gobiernos muy distintos. El propio Ministerio de Comercio registra acuerdos vigentes con Estados Unidos, la Unión Europea, la Comunidad Andina, Mercosur, México, Canadá, Chile y otras economías. Cerrar esas puertas por razones ideológicas perjudicaría al país, no al gobierno extranjero", sostuvo.
Angélica Jiménez recordó que China es un ejemplo importante por el peso que tiene en el país por proyectos de infraestructura y tecnología.
"Pero diversificar no consiste simplemente en escoger entre China y Estados Unidos. También significa fortalecer los vínculos con América Latina, la Unión Europea y otros mercados para ampliar las posibilidades comerciales y reducir la vulnerabilidad frente a las decisiones de una sola potencia. Las estadísticas oficiales del Dane permiten comprobar cuánto dependen nuestras exportaciones de determinados destinos", acotó.
Sin embargo, dejó sobre la mesa si lo pragmático que busca ser el gobierno de Abelardo De La Espriella también desencadenará en decisiones que dependerán de lo que quiera Estados Unidos.
Los retos
Para Jiménez Chávez hay claro crecimiento en exportaciones de bienes no minero-energéticos, por ejemplo, la agroindustria creció 31% y los productos agropecuarios aumentaron 34,4%.
"Uno de los principales retos del nuevo gobierno será profundizar la diversificación productiva. No basta con anunciar que un producto recibió autorización para ingresar a otro país. Es necesario ayudar a los productores a cumplir los estándares exigidos, aumentar su capacidad y mantener ventas constantes. Además, esas oportunidades deben beneficiar a las mipymes, las mujeres empresarias, las comunidades rurales y los territorios, y no solamente a las grandes compañías que ya cuentan con capacidad para exportar".
Destacó que se debe profundizar en la diversificación de los socios comerciales y mantener una política exterior autónoma.